En el suroeste de Bolivia, entre los departamentos de Potosí y Oruro, se extiende un paisaje que parece sacado de otro planeta. El Salar de Uyuni, situado a una elevación de 3.700 metros, es el mayor desierto salino del mundo y un destino turístico único. Con aproximadamente 10.000 millones de toneladas de sal y las mayores reservas de litio conocidas, este inmenso manto blanco es visible incluso desde el espacio y ha cautivado a viajeros de todo el mundo.
Un Legado Geológico De Miles De Años
El salar se formó hace más de 40.000 años tras la evaporación de antiguos lagos prehistóricos. Lo que quedó fue una superficie de sal que alcanza un espesor de hasta 120 metros en algunas zonas. Su paisaje, inalterable y deslumbrante, contrasta con la aridez del altiplano boliviano, ofreciendo una experiencia visual difícil de igualar.
A pesar de su ubicación remota, a cuatro horas en coche desde Potosí y ocho desde La Paz, el Salar de Uyuni recibe anualmente más de 300.000 turistas. Este flujo de visitantes ha transformado las localidades cercanas de Uyuni y Colchani, impulsando su economía y desarrollo. Uyuni, que en sus inicios fue un importante nudo ferroviario vinculado a la extracción de minerales, ha pasado de ser una pequeña comunidad a una ciudad con más de 25.000 habitantes.
Cómo Explorar El Salar De Uyuni
A diferencia de otros destinos turísticos, el salar no cuenta con un acceso formal ni requiere entrada, por lo que los viajeros pueden recorrerlo libremente. Sin embargo, la vastedad de su extensión, que alcanza los 150 kilómetros de largo, hace que aventurarse sin guía sea una decisión arriesgada. La mayoría de los visitantes optan por excursiones organizadas desde Uyuni, que ofrecen recorridos en vehículos todoterreno conducidos por guías experimentados.
Las excursiones suelen comenzar con una visita al famoso Cementerio de Trenes, un espacio donde más de un centenar de locomotoras y vagones abandonados han sido reclamados por el óxido y el tiempo. Luego, los turistas pueden explorar un pequeño centro de interpretación en Colchani, donde se muestra el proceso artesanal de recolección y envasado de la sal, así como un mercado local con artesanías y recuerdos.
Desde allí, los vehículos avanzan hacia el salar propiamente dicho, atravesando una superficie que parece infinita. A lo largo del trayecto, se encuentran puntos de interés como un antiguo hotel construido enteramente de sal, ahora cerrado por razones medioambientales, y un monumento dedicado al Rally Dakar, que tuvo lugar en esta región entre 2014 y 2017.
El Fenómeno Del “Efecto Espejo”
El Salar de Uyuni brinda dos experiencias visuales únicas según la estación. En la época de lluvias, que se extiende desde finales de año hasta inicios de abril, una fina capa de agua cubre la superficie y genera el impactante “efecto espejo”. Esta ilusión óptica hace que el cielo y el suelo se reflejen perfectamente, creando un paisaje surrealista sin una línea clara de horizonte. No obstante, el agua acumulada también restringe el acceso a varias zonas del salar, limitando la movilidad de los visitantes.
En la temporada seca, el paisaje cambia radicalmente. La costra salina se endurece y adquiere un blanco intenso, permitiendo a los viajeros adentrarse más en su interior. En esta época, es posible visitar la isla Incahuasi, una elevación en medio del salar cubierta de cactus gigantes que alcanzan hasta 10 metros de altura.
Una Experiencia Inolvidable
Las excursiones suelen incluir un almuerzo campestre, donde los visitantes pueden disfrutar de una comida rodeados por el paisaje surrealista del salar. El recorrido finaliza con la esperada puesta de sol, un espectáculo de colores vibrantes que se acentúa en la temporada de lluvias, cuando el cielo y la tierra parecen fusionarse en tonos rosados y azulados.
Más allá de Uyuni, la región altiplánica ofrece otros destinos impresionantes. En la frontera con Chile, los humedales altoandinos como las lagunas Blanca, Colorada y Verde albergan una diversidad de aves, incluyendo flamencos, gansos andinos y gaviotas. Estos lugares, junto con formaciones desérticas como el Siloli o el desierto de Dalí, pueden ser explorados en recorridos de varios días.
El Salar de Uyuni no solo es un espectáculo visual, sino también un testimonio de la historia geológica y cultural de Bolivia. Su singularidad lo convierte en uno de los paisajes más fascinantes del planeta, una maravilla natural que cada año desafía la percepción de quienes lo visitan.