Descenso en la ocupación hotelera
El turismo en Cuba enfrenta una de sus etapas más críticas en décadas. La tasa de ocupación hotelera se redujo al 21,5 % en el primer semestre, un retroceso de casi siete puntos frente al mismo periodo del año anterior y por debajo del desempeño del trimestre previo. El dato confirma un deterioro constante en un sector considerado estratégico para la obtención de divisas.
Entre enero y junio arribaron poco menos de un millón de visitantes internacionales, lo que representa una caída del 25 %. La estadía promedio también descendió: el número de pernoctaciones pasó de 7,9 millones a 5,7 millones, reduciendo la media de noches por turista de 6,1 a 5,8.
Un sector debilitado desde la pandemia
El turismo cubano no ha logrado recuperar los niveles de antes de la pandemia. En 2024, el país recibió apenas 2,2 millones de viajeros, menos de la mitad de los registrados en 2018. A pesar de un breve repunte tras la reapertura de los viajes internacionales, la tendencia volvió a ser negativa, reflejando los problemas estructurales que enfrenta la isla.
El deterioro de los servicios básicos, en particular los constantes apagones y las fallas de internet, ha impactado la experiencia de los visitantes. A ello se suman los efectos de huracanes recientes, que provocaron colapsos energéticos y protestas sociales, agravando la fragilidad del sector.
Impacto del embargo y restricciones externas
El Gobierno cubano atribuye parte de las dificultades al embargo estadounidense, vigente desde 1962, que restringe inversiones y limita las transacciones internacionales. Recientemente, la administración de Estados Unidos reforzó la prohibición del turismo de sus ciudadanos en la isla, medida que, según cálculos oficiales, privó a Cuba de más de 1.700 millones de dólares en ingresos.
La inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo también ha desincentivado a turistas europeos. Ciudadanos españoles, por ejemplo, pierden el acceso a la autorización ESTA para visitar Estados Unidos si viajan previamente a Cuba, lo que añade una desventaja competitiva frente a otros destinos del Caribe.
Perspectivas para el sector turístico
El panorama refleja una industria en crisis: menos llegadas, menor gasto promedio y una infraestructura debilitada. Aunque algunas ciudades como La Habana mantienen mejores estándares de servicio que el resto del país, la percepción general de inestabilidad desanima a viajeros potenciales. La dependencia del turismo como fuente de divisas convierte esta caída en un golpe severo para la economía cubana, que continúa buscando alternativas para paliar la falta de ingresos.