Varios gobiernos europeos han lanzado advertencias formales a sus ciudadanos sobre los riesgos de viajar a Estados Unidos, tras un aumento de incidentes migratorios. Al menos siete países del continente han modificado sus recomendaciones consulares luego de que visitantes europeos fueran detenidos o deportados al intentar ingresar al territorio estadounidense. Francia fue el último en sumarse a Alemania, Dinamarca, Finlandia, Reino Unido, Noruega e Islandia, en respuesta al endurecimiento de las políticas migratorias bajo la administración de Donald Trump.
Las recomendaciones recalcan que, aunque los viajeros cuenten con documentos válidos —como visado o la autorización electrónica ESTA—, son las autoridades migratorias estadounidenses quienes deciden de forma definitiva si una persona puede entrar o no al país. Esta situación ha generado preocupación por la arbitrariedad de ciertos procedimientos en puntos de entrada, especialmente para grupos vulnerables o personas con documentación que no coincide con los nuevos criterios migratorios de Washington.
En Alemania, las nuevas directrices se publicaron tras la detención de ciudadanos alemanes en aeropuertos estadounidenses. Berlín advirtió que cualquier incongruencia en los datos, declaraciones incorrectas sobre el motivo del viaje o incluso una breve extensión de la estancia permitida, puede resultar en arresto, detención y posterior deportación. El Reino Unido también reportó incidentes, incluyendo la detención de un ciudadano británico en la frontera con Canadá a principios de marzo.
Identidad de Género en la Mira: Restricciones Para Personas Trans Y No Binarias
Una de las causas principales de esta ola de advertencias es un decreto presidencial firmado el 20 de enero de 2025, que elimina el reconocimiento legal del género “X” en Estados Unidos. Este marcador de género, usado por personas no binarias en pasaportes y documentos oficiales en varios países, ya no es válido bajo la nueva legislación. A partir de ahora, Estados Unidos solo reconoce los géneros masculino y femenino, asignados al nacer, tanto en trámites migratorios como en el otorgamiento de visados.
Las consecuencias para personas trans o no binarias han sido inmediatas. Francia publicó nuevas recomendaciones donde, sin hacer una mención explícita al colectivo, insta a los viajeros a informarse bien antes de solicitar visado o autorización de entrada. El Ministerio de Relaciones Exteriores francés destaca que los formularios migratorios ahora exigen especificar el sexo al nacer, lo que podría generar inconsistencias con los datos del pasaporte.
En cambio, Dinamarca, Finlandia y Noruega han sido más directos. Las autoridades danesas aconsejan a las personas con pasaportes que incluyan la mención “X” o que hayan cambiado su sexo legal, contactar previamente con la embajada estadounidense para conocer las reglas vigentes. Finlandia ha subrayado que cualquier diferencia entre el género indicado en el pasaporte y el sexo de nacimiento puede provocar el rechazo de la visa o del permiso de entrada. Noruega, por su parte, recomienda lo mismo para quienes hayan realizado un cambio de género legal.
Islandia ha ido un paso más allá al trabajar con la organización de defensa de derechos LGTBI+ Samtökin ‘78 para diseñar advertencias específicas para esta población. La canciller islandesa instó públicamente a los ciudadanos LGTBI+ a tomar precauciones adicionales si deciden viajar a Estados Unidos.
Canadá También Endurece Condiciones de Entrada Y Permanencia
Aunque el foco ha estado en Europa, Canadá también ha modificado sus condiciones para quienes cruzan hacia Estados Unidos, en un reflejo del creciente nivel de escrutinio fronterizo. El gobierno canadiense informó que sus ciudadanos ahora deben registrarse ante las autoridades estadounidenses si planean permanecer más de 30 días en el país, reduciendo a la mitad el plazo anterior de 60 días. La omisión de este trámite puede derivar en sanciones económicas, cargos penales o prohibiciones de ingreso futuras.
Esta medida se suma al contexto más amplio de tensiones diplomáticas entre aliados tradicionales de Estados Unidos y la administración Trump. El cambio en las reglas migratorias y la interpretación más estricta de la ley por parte de agentes fronterizos está generando un clima de incertidumbre entre viajeros y gobiernos. Las embajadas europeas están recibiendo consultas frecuentes de ciudadanos preocupados por la posibilidad de ser detenidos o expulsados sin justificación clara.
Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos y colectivos LGTBI+ denuncian que las nuevas políticas violan tratados internacionales y representan un retroceso en el respeto a la diversidad de género. La creciente presión diplomática podría escalar en los próximos meses si continúan los incidentes con ciudadanos europeos en territorio estadounidense.
Estas advertencias reflejan no solo un giro radical en la política migratoria de Estados Unidos, sino también un nuevo punto de fricción entre Washington y sus socios occidentales, que exigen garantías mínimas para la seguridad y dignidad de sus ciudadanos en viajes internacionales.