Israel ha lanzado una operación terrestre limitada en el norte de Gaza con el objetivo de recuperar parte del corredor de Netzarim, una ruta estratégica que divide el territorio. Este corredor había sido abandonado como parte de un acuerdo de alto el fuego en Enero entre Israel y Hamás, el cual ha colapsado tras la reanudación de las hostilidades.
Como parte de la ofensiva, las fuerzas israelíes han intensificado los ataques aéreos en toda Gaza, lo que ha provocado un aumento en el número de víctimas civiles. El Ministerio de Salud de Gaza informa al menos 436 muertos, incluidos 183 niños y 94 mujeres, desde el inicio de la operación el martes por la mañana. Además, 678 personas han resultado heridas en los bombardeos. El ejército israelí sostiene que está atacando a militantes e infraestructuras de Hamás, mientras que la presencia de Hamás en áreas densamente pobladas sigue contribuyendo a las bajas civiles.
La escalada se produce después de que el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, advirtiera que el ejército intensificaría los ataques a menos que Hamás libere a los rehenes que han estado retenidos por más de 17 meses. También anunció que pronto se emitirán nuevas órdenes de evacuación para civiles palestinos en zonas de combate, lo que sugiere que se llevarán a cabo más operaciones terrestres en el futuro cercano.
En un incidente separado, un miembro del personal de la ONU murió y otros cinco resultaron heridos en un ataque contra una casa de huéspedes de la ONU en la ciudad central de Deir al-Balah. La Oficina de Servicios para Proyectos de la ONU (UNOPS) informó que la explosión no fue accidental ni estuvo relacionada con operaciones de desminado. A pesar de que los ataques aéreos israelíes ya habían impactado cerca del complejo de la ONU el lunes y lo golpearon directamente el martes y miércoles, el ejército israelí negó haberlo atacado intencionalmente. Tras el ataque, los heridos fueron trasladados al Hospital Mártires de Al-Aqsa para recibir tratamiento médico.
Mientras continúan los bombardeos, el ejército israelí ha atacado un centro de mando de un batallón de Hamás, junto con varias posiciones militantes. No se han confirmado disparos de cohetes u otros ataques de militantes palestinos desde que Israel reanudó su ofensiva aérea.
La reanudación de los combates pone en riesgo el frágil acuerdo de alto el fuego que estaba en vigor desde enero. La tregua había permitido inicialmente un intercambio de prisioneros y rehenes entre Israel y Hamás, con negociaciones para extenderla y lograr una solución a largo plazo. Sin embargo, las conversaciones no avanzaron, ya que Hamás insiste en una retirada total de Israel de Gaza y el fin definitivo de la guerra, mientras que Israel propuso una nueva tregua centrada en la liberación de más rehenes, sin comprometerse a detener sus operaciones militares.
Este nuevo aumento de tensión representa un retroceso para la diplomacia y aviva el temor a un conflicto mayor. La ONU advierte que Gaza es especialmente peligrosa para los trabajadores humanitarios, mientras la violencia sigue sin cesar.