El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de Perú presentó el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2026-2029, documento en el que se proyecta un crecimiento económico promedio de 3.2% para ese período. Esta estimación se apoya en la recuperación de la inversión privada, la ejecución de proyectos estratégicos y una mayor estabilidad en las condiciones financieras internas. Para el año 2025, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se mantiene en 3.5%, tras la recuperación de la actividad económica en 2024, lo que refuerza la confianza de los analistas en la resiliencia del país frente a un entorno internacional desafiante.
El informe del MEF destaca que la economía peruana se encuentra en una etapa de consolidación después de la contracción de 0.6% registrada en 2023, año marcado por conflictos sociales, menor inversión y un entorno externo de bajo dinamismo. La recuperación de 3.3% en 2024 marcó un punto de inflexión que permitió a las autoridades proyectar un crecimiento sostenido en el mediano plazo, apoyado en la fortaleza de sectores como minería, construcción y exportaciones.
Consolidación Fiscal y Estado de las Finanzas Públicas
El gobierno peruano subrayó su compromiso con la disciplina fiscal y la sostenibilidad de la deuda pública. Según las proyecciones, el déficit fiscal se ubicará en 2.2% del PIB en 2025, con una reducción posterior hasta 1.8% en 2026, alineándose con las metas de consolidación establecidas por el Ejecutivo. Esta estrategia busca fortalecer la confianza de los inversionistas y garantizar un entorno propicio para la inversión privada y la estabilidad macroeconómica.
En cuanto a la deuda pública, el MEF indicó que se mantendrá alrededor del 32.1% del PIB, nivel que se considera bajo en comparación con otras economías de América Latina. Este margen permite al país enfrentar con mayor solidez eventuales choques externos, ya sea por la volatilidad de los precios internacionales de los metales, la desaceleración del comercio global o el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales.
Además, el plan fiscal contempla un mayor esfuerzo por mejorar la recaudación tributaria, reducir la evasión y ampliar la base fiscal, con el objetivo de financiar programas sociales, infraestructura y proyectos de inversión pública que impulsen el crecimiento inclusivo. El fortalecimiento de la institucionalidad fiscal es considerado un pilar clave para mantener la confianza de los mercados internacionales.
Dinamismo de la Inversión y Sectores Clave
El crecimiento proyectado descansa en gran medida en la inversión privada. El MEF resaltó que en el horizonte 2026-2029 se espera una inversión minera superior a 8,600 millones de dólares, que incluirá proyectos de ampliación de operaciones y nuevos desarrollos en cobre, oro y zinc. Este flujo de capital no solo reforzará el liderazgo de Perú como uno de los principales exportadores de metales, sino que también generará empleo y dinamizará las economías regionales.
El marco macroeconómico también contempla la ejecución de proyectos de infraestructura a través de Asociaciones Público-Privadas (APP), con énfasis en sectores de transporte, energía, telecomunicaciones y agroindustria. Estas inversiones buscan cerrar brechas históricas en conectividad y competitividad, permitiendo que las exportaciones peruanas accedan a más mercados internacionales.
En paralelo, se prevé un repunte del consumo interno, respaldado por la creación de empleos formales, la recuperación de la confianza del consumidor y la estabilidad de los precios. Según estimaciones del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la inflación permanecerá dentro del rango meta de 1% a 3%, contribuyendo a un mayor poder adquisitivo de los hogares.
Recuperación Reciente y Riesgos Externos
El contexto internacional sigue siendo determinante para la evolución de la economía peruana. El BCRP mantiene su proyección de crecimiento en 3.1% para 2025 y 2.9% para 2026, cifras superiores al promedio regional y global, que se sitúa en torno al 2.7%. Sin embargo, las autoridades reconocen que existen riesgos significativos que podrían afectar este escenario.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la posibilidad de mayores tensiones comerciales internacionales, como la imposición de nuevos aranceles al cobre por parte de Estados Unidos, lo que podría impactar directamente en las exportaciones peruanas. Asimismo, los conflictos sociales internos, como las protestas de mineros informales, continúan representando un desafío para la estabilidad productiva en regiones clave.
Otro elemento de incertidumbre es la evolución de la economía global. Una desaceleración más marcada de China, principal socio comercial de Perú y destino de buena parte de sus exportaciones mineras, tendría repercusiones inmediatas sobre los ingresos fiscales y la inversión en el sector. A pesar de ello, el gobierno peruano insiste en que las medidas de consolidación fiscal y el robusto portafolio de proyectos de inversión permitirán mitigar los efectos de eventuales choques externos.