El Producto Interno Bruto (PIB) de la OCDE aceleró su expansión en el segundo trimestre de 2025, al registrar un avance de 0.4%, el doble de la tasa observada en los primeros tres meses del año, cuando se había limitado a 0.2%. Este resultado devuelve el dinamismo económico al rango considerado habitual en la organización, que en los últimos trimestres se había mantenido entre 0.4% y 0.5%.
En el conjunto del G7, el grupo de economías más industrializadas, también se observó un repunte similar: el crecimiento se situó en 0.4%, frente al 0.1% del trimestre anterior. No obstante, las cifras agregadas ocultan realidades muy diferentes entre los países que integran este bloque.
Liderazgo de Estados Unidos en La Recuperación
El motor principal del repunte fue Estados Unidos, que consiguió revertir la contracción del primer trimestre. Tras un retroceso de -0.1%, la mayor economía del mundo avanzó 0.7% en el segundo trimestre, convirtiéndose en el país con mejor desempeño dentro de la OCDE. En términos interanuales, su expansión llegó al 2%, un nivel que se mantiene por encima del promedio del organismo.
Entre los factores que explican esta recuperación se encuentra una caída pronunciada en las importaciones de bienes, que descendieron 10.3%, en contraste con el crecimiento de 11% registrado en el trimestre previo. Este cambio se relaciona con el endurecimiento de la política comercial estadounidense y el anuncio de nuevos aranceles. A la par, la reducción de inventarios acumulados en los primeros meses del año contribuyó a moderar los desequilibrios, aunque limitó en parte el impacto positivo del consumo interno.
El comportamiento estadounidense resulta relevante para la OCDE en su conjunto, ya que representa alrededor de un cuarto del PIB global y suele marcar la dirección de los flujos comerciales internacionales. El dinamismo en su economía tiende a compensar, al menos en parte, la debilidad observada en Europa y otras regiones.
Contrastes Marcados Entre Economías Miembro
El análisis país por país revela contrastes significativos. En el caso de Francia y Japón, la actividad económica se fortaleció: ambos países pasaron de un crecimiento de 0.1% en el primer trimestre a 0.3% en el segundo. El gasto público y la inversión en infraestructuras ayudaron a sostener la expansión en estas economías.
En el extremo opuesto, Canadá registró un estancamiento tras haber crecido 0.5% en el trimestre anterior, mientras que el Reino Unido desaceleró de 0.7% a 0.3%, afectado por la caída de 1.1% en la inversión empresarial, un indicador de la cautela del sector privado frente a la incertidumbre política y comercial.
Las señales más negativas provinieron de Alemania e Italia. La economía alemana se contrajo 0.3%, tras haber crecido 0.3% en los primeros tres meses del año. La reducción de 0.6% en las exportaciones reflejó la debilidad de la demanda internacional y las tensiones derivadas de los nuevos aranceles. Por su parte, Italia retrocedió 0.1% después de expandirse 0.3% en el trimestre anterior, lo que acentuó las dudas sobre su capacidad de recuperación en un contexto de elevado endeudamiento público.
De los 23 países de la OCDE que han publicado datos, 13 mostraron un crecimiento más fuerte en el segundo trimestre que en el primero. Irlanda destacó por su retroceso de 1%, mientras que Dinamarca sorprendió positivamente al pasar de una contracción de –1.3% a una expansión de 1.3%, gracias a un repunte de las exportaciones de bienes farmacéuticos y tecnología.
Comparativa Interanual y Contexto Global
A nivel interanual, el crecimiento de la OCDE se mantuvo en 1.7%, sin cambios respecto al trimestre anterior. Esta estabilidad, pese a los altibajos entre países, muestra que el organismo mantiene un ritmo de expansión moderado pero constante. En este marco, Estados Unidos encabezó la lista con un crecimiento de 2%, mientras que Alemania registró el resultado más débil, con apenas 0.2%.
Fuera del G7, España destacó con un avance trimestral de 0.7% y un crecimiento interanual de 2.8%, lo que la sitúa entre las economías más dinámicas de Europa. El consumo privado y el turismo fueron factores clave en este desempeño. En contraste, Irlanda mostró señales de vulnerabilidad tras años de fuerte expansión, reflejando la dependencia de sectores altamente expuestos a los ciclos internacionales, como el tecnológico y el farmacéutico.
La OCDE ha señalado en sus informes recientes la importancia de reforzar los ingresos tributarios y orientar el gasto público hacia proyectos de desarrollo sostenible. De acuerdo con el organismo, esta estrategia resulta fundamental para enfrentar la volatilidad en los mercados globales y sostener la inversión en innovación, digitalización y transición energética.
El contexto global añade complejidad a estas cifras: la política monetaria de los principales bancos centrales, con tipos de interés aún en niveles elevados, y las tensiones comerciales internacionales continúan configurando un entorno desafiante. Sin embargo, la resiliencia mostrada por varias economías dentro de la OCDE confirma la capacidad del bloque para mantener un crecimiento positivo en medio de estas presiones.