El presidente Gustavo Petro volvió a cuestionar públicamente las decisiones del Banco de la República, calificando como insuficiente la reciente política de reducción de tasas de interés. A través de su cuenta en X, Petro señaló que la baja acumulada de apenas 25 puntos base en lo que va de 2025, pasando de 9.5 % a 9.25 %, es “ridícula”, considerando que la inflación se ha moderado a un ritmo constante. El índice de precios al consumidor se ubicó en 4.82 % anual en junio, con una variación mensual de solo 0.1 %.
Petro advierte que mantener una tasa real positiva, es decir, por encima de la inflación, representa un freno directo al crecimiento económico. Según él, la actual estrategia monetaria hace que los bancos “actúen como vampiros de la economía real”, drenando recursos del aparato productivo y provocando estancamiento. Asegura que el país podría entrar en un escenario de estanflación, con crecimiento nulo y precios aún altos.
Debate Semántico y Económico en el Entorno Local
El uso del término “estanflación” por parte del presidente ha generado reacción inmediata por parte de varios analistas. Desde Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía recordó que este fenómeno describe la coexistencia de alta inflación y bajo crecimiento, algo que no se refleja en las cifras actuales. Si bien el dinamismo económico es débil, la inflación se ha contenido. En palabras de Mejía, “lo que hoy vive Colombia no encaja en la definición técnica del término”.
Otros expertos también han expresado reparos. El economista Mario Fernando Cruz afirmó que la situación descrita por Petro se asemeja más a un riesgo de deflación, y no al fenómeno que él denuncia. Varios académicos recalcan que los mensajes presidenciales pueden contribuir a una percepción errónea del panorama macroeconómico, en momentos en que el país busca mantener estabilidad y previsibilidad.
Defensa de la Independencia del Banco Central
Las críticas del Ejecutivo han reavivado el debate sobre la autonomía del Banco de la República. El gerente Leonardo Villar ha reiterado que las decisiones se toman con base en criterios técnicos y que la Junta no actúa bajo presiones políticas. La misión principal sigue siendo preservar el poder adquisitivo de la moneda y garantizar la estabilidad financiera.
A pesar de esto, Petro insiste en que el país necesita decisiones más audaces para activar la producción nacional. En ese marco, ha propuesto incluir en el presupuesto de 2026 recursos específicos para subsidiar las tasas de interés de sectores como agricultura e industria, con el objetivo de acelerar la inversión y proteger el empleo. Esta iniciativa buscaría compensar el efecto restrictivo de las tasas elevadas mientras se mantiene el control de precios.
Condiciones Internacionales y Desafíos Internos
El contexto externo también condiciona el accionar del Banco Central. El entorno global presenta señales mixtas, con presiones inflacionarias aún presentes en economías avanzadas, ajustes en las tasas de referencia de la Reserva Federal y una desaceleración del comercio internacional. Todo esto afecta las decisiones de política monetaria en países emergentes como Colombia.
A nivel interno, los desafíos fiscales siguen siendo relevantes. El déficit fiscal alcanzó un 6.8 % del PIB en 2024 y podría ampliarse en 2026 si se mantienen los compromisos de gasto. Varios analistas advierten que una reducción agresiva de tasas sin respaldo fiscal podría tener efectos adversos sobre el tipo de cambio y la percepción de riesgo país.
En este contexto, las expectativas de mercado se inclinan por recortes graduales. Algunos expertos prevén reducciones de entre 50 y 75 puntos base en el segundo semestre, mientras otros estiman un margen de hasta 100 puntos, si la inflación continúa su trayectoria descendente. Sin embargo, todos coinciden en que el equilibrio entre estímulo económico y disciplina macroeconómica es esencial.